U2 da señales de vida

16 de septiembre de 2014 03:21 PM

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De la mano de Apple, la banda irlandesa lanzó su disco Songs of Innocence utilizando el sistema que Beyoncé ha sabido aprovechar: la sorpresa. Sin embargo, Bono no logró los mismos resultados

Si los pasados nueve meses nos enseñaron algo es que el lanzamiento de un álbum sorpresa puede realmente cambiar la conversación.

Es fácil olvidarse: antes de que su álbum homónimo arribara a iTunes en diciembre, Beyoncé lanzó algunos potenciales singles que nunca llegaron a nada, y había rumores de que la cantante, luchando por armar el seguidor de 4 –un disco que se vendió modestamente–, había grabado y desechado un disco entero.

El álbum Beyoncé acalló los rumores sobre los problemas de su carrera por el mero hecho de existir. El sorpresivo lanzamiento de U2 de un álbum por momentos notable, Songs of Innocence, puede lograr lo mismo.

Antes del anuncio simultáneo del álbum durante el lanzamiento de los productos de Apple, U2 no había sacado un disco de estudio en cinco años. La banda no era relevante desde hacía mucho más tiempo, y sus miembros solo han sido vistos en una variedad de localidades exóticas, como Portofino o los Oscar, luciendo las sorprendidas expresiones de hombres que han vuelto a la oficina luego de unas largas vacaciones, y encontraron que Coldplay ahora hacía su trabajo.

Songs of Innocence no ha sido recibido con la benevolencia mundial como lo fue Beyoncé. Pero ya ha conseguido cambiar la manera en la que hablamos de U2.

La edición sorpresiva del álbum (todos los usuarios de iTunes de 119 países lo reciben gratis y será lanzado en formato digital el mes próximo) significa que la banda puede salvarse a sí misma de lo que Taylor Swift está pasando ahora mismo: las expectativas crecientes por la edición del disco, acompañadas de un constante goteo de entrevistas y exposición pública, y seguidas de especulaciones sobre las ventas.

Esta forma es la mejor manera de escucharlo, con un dejo de shock, desvinculado de expectativas comerciales (si el álbum es un desastre, no habrá forma de saberlo) o artísticas.

Al contrario de Beyoncé, Songs of Innocence no tiene la significación de un álbum de una superestrella; es un sampleo nostálgico de todo eso a lo que U2 solía sonar. Es un reconocimiento musical de que U2 ha roto la fe con su audiencia en algún lugar del camino, que las cosas eran mejores antes, cuando Bono pasaba más tiempo en el estudio con el productor Steve Lillywhite que en Davos, Suiza, con Al Gore.

Comienza muy mal, con la dulce y olvidable The Miracle (of Joey Ramone), un blando canto de estadio que sirve también de panegírico para los Ramones, y para su propia juventud. Le sigue un puñado de canciones sobre el tiempo que la banda pasó en el sur de California y que encapsulan a la perfección uno de los principales temas: el pasado fue mejor. Y es un territorio que no es lo suficientemente vital para que la banda lo mencione ahora. Todo lo relacionado con California ya ha sido dicho por Joan Didion o Lana Del Rey.

El álbum trajo a los mejores productores que no han hecho grandes trabajos en el último tiempo (Danger Mouse) o jamás (Ryan Tedder).

Las cosas comienzan a animarse con Iris (Hold Me Close), un regreso a los himnos arrolladores de principios de los años de 1980. Al igual que sus mejores canciones, el disco cubre un territorio autobiográfico (la pérdida de la madre de Bono, o la Irlanda de su infancia, azotada por la guerra en Raised By Wolves y Cedarwood Road) de una manera más desgarradora y detallada. Ofrece un homenaje, pero no está esclavizada por el mejor y pasado trabajo de la banda. La mayoría de las canciones toman prestado el catálogo pasado, sea de ellos o de cualquier banda glam de los años de 1970 o The Clash.

Sus mejores tracks, muchos de los cuales pueden encontrarse en la primera mitad del disco, también miran hacia adelante: This Is Where You Can Reach Me Now, mezcla la música disco con cierto aroma de Rolling Stones en la era Gimme Shelter.

La cantante sueca Lykke Li aparece en la balada triste The Troubles (su título no es menor para una banda de Irlanda) y suena tan etérea y adecuada que sorprende que no la hayan invitado antes.

La abrazadora Volcano recuerda tanto a Vértigo como a bandas como The Walkmen, que colonizaron el sonido de U2 durante su ausencia. Ese es uno de los peligros de no haber lanzado un disco en cinco años: van a terminar sonando como suenan otros que los emulan, simplemente siendo fieles a su sonido.

Que Songs of Innocence haya sido inconcebible hace un par de semanas es parte de su encanto. Alguien apretó un botón en Cupertino, Californa y de repente U2 estaba en todos lados –un hecho inescapable para los usuarios de iTunes– en una manera que no había sido desde Rattle and Hum.

Como álbum y como ejercicio de marketing, Songs of Innocence cae entre Beyoncé (un gran gigante asesino, lanzado furtivamente) y Magna Carta… Holy Grail de Jay Z (un cobarde corporativo que sonaba como lo que era).

En las próximas semanas se va a leer mucho sobre este disco, como un gancho para su inevitable gira o como el último clavo en el ataúd del disco como forma de arte.

Fuente: elobservador.com.uy

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