Cristina Kirchner, "egocéntrica patológica" y muy "vulnerable"

3 de septiembre de 2014 11:26 AM

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Cristina Kirchner, "egocéntrica patológica" y muy "vulnerable"

En estos días sale a luz una polémica biografía sobre la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner en la que se pone de relieve sus enfermedades, su “egocentrismo patológico”, su afán de ascenso social desde un origen muy humilde y su controversial relación con el papa Francisco.

Laura Di Marco, autora de "Cristina Fernández. La verdadera historia" (Editorial Sudamericana), explora a lo largo de más de trescientas páginas los orígenes de la mujer más poderosa de Argentina.

El libro profundiza en su historia. Cristina fue hija de un colectivero de La Plata y desde muy chica estuvo obsesionada por pertenecer a las clases dominantes, según un reportaje de ABC.es.

¿Fue Eduardo Fernández su verdadero padre? ¿Cuándo se convierte en abanderada de los derechos humanos? ¿Fue una activa militante política, como ella cuenta, en sus años universitarios?

La biografía pone en cuestión muchos de estos aspectos del “relato oficial” sobre Cristina. Además, pone nombre científico a distintos trastornos de salud. Hiperestrés, síndrome de Hubris, bipolaridad, son algunas de las facetas analizadas. Detrás de una fechada de hierro, la presidenta es una mujer “débil, vulnerable y sin esa personalidad que intenta aparentar”, dice la escritora.

Según Di Marco, la presidenta cree que el pueblo argentino no se la merece y considera unos inútiles a los miembros de su Gobierno, salvo a Axel Kiciloff, el ministro de Economía a quien ella considera como un hijo.

El libro de Di Marco sirve en bandeja respuestas a estos interrogantes, pone nombre científico a los diferentes trastornos de salud que padece la presidenta de Argentina (hiperestrés, egocentrismo patológico, síndrome de Hubrys y bipolaridad), investiga las horas clave de su doble Gobierno y analiza la influencia de los hombres frente a los que termina siendo, prácticamente, una mujer sometida, «débil, vulnerable y sin esa personalidad de hierro que intenta aparentar. Ella es lo contrario de lo que se esfuerza en transmitir”, observa Di Marco.

Así como el kirchnerismo se esforzó por reescribir la historia oficial argentina, la biografía de la Cristina está poblada de medias verdades e inexactitudes.

“Es falsa su militancia de juventud en el FAEP (Frente de Agrupaciones Eva Perón), como también lo es que fuera de clase media: la mujer que hoy es más rica que Barack Obama nació con la ayuda de una partera, y en su infancia vivió muy pobremente. Tampoco es verdad que se ocupara de los derechos humanos; los tuvo olvidados en Santa Cruz durante la dictadura y en democracia sólo se acordó cuando llegó al poder», dice la periodista Di Marco.

Algunas de las historias de Cristina son exactamente al revés de lo que ella misma las cuenta. Según Di Marco, esto llega a límites ridículos. Por ejemplo, es ampliamente conocida su calidad de hincha de Gimnasia y Esgrima, aunque en realidad sus compañeros de juventud la recuerdan hincha de Estudiantes, el cuadro rival en La Plata, el equipo del su primer novio, Raúl Cafferata, un jugador de rugby de clase alta.

La investigación aborda también algunas decisiones adoptadas en público, que en privado tenían otra respuesta para Cristina. El libro sostiene que el oportunismo político hizo que ella saliera a defender el proyecto de matrimonio igualitario, una ley que ella despreciaba abiertamente.

Una encuesta que daba 60% de apoyo hizo que Cristina cambiara radicalmente de opinión, dijo Di Marco.

El proyecto era de la diputada Vilma Ibarra, pero la presidenta al darse cuenta de rçedito electoral asumió el protagonismo y asumió la ley como suya y de su marido, Néstor Carlos Kirchner.

La vida privada de Cristina está llena de misterios. Uno de ellos es la paternidad de Eduardo Fernández, quien la reconoce cuando ella tenía 6 años. “Esa paternidad está en duda”, dice la periodista.

En el libro se recogen diferentes testimonios, incluidos los de familiares directos de la presidenta, que avalan esas dudas.

El más llamativo es el de Emilce Lattaro, presunta medio hermana de Cristina Fernández; una mujer de muy bajo perfil, hija de Florencio Lattaro, quien asegura que la presidenta conoce la historia tan bien como ella. Incluso se ofreció, por razones humanitarias, a hacerse un ADN. La investigación cuenta que Cristna estuvo en contacto con esa rama de su familia, al menos mientras Lattaro estuvo con vida.

Los testimonios sobre las tempranas ambiciones de Cristina ponen en evidencia que el camino recorrido no es casual. Su fortuna, dice la autora, es superior a la del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Desde niña estaba obsesionada por estudiar en un colegio privado y codearse con aristócratas y gente de dinero. “Buscó siempre el ascenso social para sentir que formaba parte de esa clase a la que no pertenecía y de la que, finalmente, era rechazada”, explica Laura Di Marco.

La autora cuenta una anécdota cruel en ese sentido. Un día, la joven Cristina jugaba a verdad o consecuencia con un grupo de amigos.

Le tocó el turno a Edimé, novia y futura mujer del actual embajador de Argentina en España, Carlos Bettini. Eligió verdad. Le preguntaron qué pensaba de Cristina. Ella respondió mirándola a los ojos: ‘‘Estoy harta de que me imites en todo; si me pongo minifalda vos te pones minifalda, si cambio el peinado te lo cambiás, si me pongo un suéter negro hacés lo mismo, si uso lentes de sol -algo atípico en la época- vos te pones lentes…Me tenés harta ¿Sabés lo que pienso? ¡Que no tenés personalidad y que harías muy bien en buscarte una’’.

Di Marco resumió la reacción de quien sería presidenta 40 años después: “Cristina, en un llanto incontenible, se fue y nunca más la volvieron a ver”.

Poco después Cristina toma decisiones importante en su vida Rompe con su novia de entonces y comienza a salir con un estudiante de abogacía de Santa Cruz, Néstor Kirchner. Ella y su futuro marido se conocieron en la Universidad de La Plata. Seis meses después se casarían y formarían un matrimonio y una de las sociedades más sólidas de la historia argentina.

La influencia de su esposo era muy importante. De hecho, la distancia entre el entonces obispo Bergoglio y ella estaba marcada por las opiniones de Kirchner.

Una escena recogida en el libro ilustra cómo, en rigor, la presidenta, católica convencida y con una colección de 1.500 rosarios, estaba mediatizada por su difunto esposo.

Pero ya sin Néstor en su vida y con Bergoglio como Papa, las cosas fueron cambiando.

Fuente: subrayado.com.uy:80

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